Influencers de viajes extranjeros recorren los acantilados, cuevas y calles folclóricas de Zhangjiajie

Zhangjiajie, el paisaje de pilares de arenisca que contribuyó a inspirar las montañas flotantes de Avatar, acogió del 1 al 3 de noviembre a un grupo de más de diez influencers de viajes extranjeros. Los creadores participaban en un viaje de prensa vinculado al Festival Internacional de Cultura y Turismo de Hunan 2026, según un reportaje del medio con sede en Zhangjiajie que cubrió la visita.
El itinerario se diseñó para mostrar tanto el paisaje de la región como su cultura popular. Durante tres días, el grupo visitó las Setenta y Dos Torres Extrañas, un complejo temático de la ciudad conocido por su comida callejera y sus espectáculos de patrimonio inmaterial; el monte Qixing, donde probaron una vía ferrata en el acantilado; el monte Tianmen, subiendo en el largo teleférico y ascendiendo hasta el arco natural de la cueva de Tianmen; y el Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie, la zona escénica central cuyas columnas de arenisca cuarzosa atraen a visitantes de todo el mundo.
La combinación es deliberada. El atractivo de Zhangjiajie se ha basado durante mucho tiempo en su geología espectacular, pero la ciudad ha ido sumando experiencias que dan a los visitantes algo más que hacer aparte de los miradores: mercados nocturnos, demostraciones de artesanía y rutas de aventura ancladas a las paredes de los acantilados. Para los creadores que hacen vídeos cortos, esos momentos son más fáciles de filmar y compartir que una vista estática.
China lleva tiempo trabajando para reactivar el turismo receptivo tras varios años de calma, y acoger a influencers extranjeros es una forma económica de llegar al público del exterior. El vídeo de un solo creador puede mostrar un destino a millones de viajeros potenciales de una forma que resulta más personal que un anuncio oficial. El festival de Hunan, que reúne a invitados internacionales con operadores turísticos locales, sigue la misma lógica.
Zhangjiajie no es nuevo en la atención extranjera. Sus picos se convirtieron en un referente mundial gracias a su asociación con una película de gran éxito, y el parque ha sido desde hace tiempo una parada para los grupos turísticos internacionales. Lo que ha cambiado es el canal de difusión: el vídeo de formato corto determina ahora qué destinos chinos reconocen los viajeros del exterior y cuáles quieren reservar.
La visita de tres días fue sobre todo una muestra, y no se divulgaron cifras de visitantes ni de gasto. Aun así, el itinerario deja entrever lo que los operadores locales creen que vende: una mezcla de espectáculo natural, aventura ligera y textura cultural, empaquetada para que la cámara de un teléfono pueda capturarla en unos segundos.
Para un lector global, la conclusión es que las regiones montañosas menos conocidas de China están copiando el manual de las oficinas de turismo de todo el mundo: invitar a quienes ya tienen audiencia, dejarles probar la pasarela del acantilado y el teleférico, y confiar en que las imágenes viajen más lejos que cualquier eslogan. Que eso se traduzca en reservas dependerá de la parte práctica del viaje, incluidos los vuelos, los visados y la facilidad para moverse entre los puntos escénicos.
El otoño en Zhangjiajie, con aire más fresco y vistas más despejadas, es una ventana natural para este tipo de visitas. Está previsto que las publicaciones de los influencers aparezcan en las próximas semanas, lo que dará a la ciudad una prueba de si tres días de rodaje pueden cambiar la forma en que los viajeros extranjeros ven un lugar conocido sobre todo por una película.