Nueve bofetadas, un derrame cerebral y un veredicto judicial del 70%

Una disputa salarial en Zhengzhou, capital de la provincia central china de Henan, terminó con un hombre muerto y su antiguo empleador condenado a pagar más de 840.000 yuanes (unos 118.000 dólares). El Tribunal Popular Intermedio de Zhengzhou publicó la sentencia de segunda instancia, que desestimó el recurso del empleador y confirmó una cuota del 70% de responsabilidad en la muerte del trabajador, según la base de datos China Judgments Online.
Los hechos, tal como se resumen en la sentencia, son escuetos. El trabajador, identificado en los documentos judiciales como Ma, tenía 59 años. La tarde del 14 de diciembre de 2024 se reunió con su empleador, Qin, frente a un edificio residencial de Zhengzhou para discutir por salarios impagados y un despido. La discusión se volvió física: Qin abofeteó a Ma nueve veces. Esa noche, Ma ingresó en el hospital con un infarto cerebral agudo, un derrame causado por una obstrucción del flujo sanguíneo al cerebro. Permaneció inconsciente durante 14 meses antes de morir.
Su familia demandó a Qin por más de 1,36 millones de yuanes en daños y perjuicios. El tribunal de primera instancia declaró a Qin responsable del 70% del daño y le ordenó pagar a la familia unos 840.000 yuanes en pérdidas totales. Qin apeló; el Tribunal Popular Intermedio de Zhengzhou rechazó el recurso y confirmó la sentencia.
La cuestión jurídica no es si abofetear a alguien está mal, lo cual está zanjado, sino hasta dónde pueden extenderse las consecuencias de un ilícito. El derecho chino de daños exige demostrar una relación de causalidad entre la conducta y el daño. Los tribunales suelen repartir la responsabilidad cuando ambas partes contribuyen a un resultado, y se basan en pruebas médicas para vincular una lesión a un acto. Una cuota del 70% implica que el tribunal aceptó que los golpes fueron un factor sustancial en el derrame, dejando el 30% de la pérdida a Ma o a factores ajenos al control de Qin. La sentencia no detalla, en el resumen disponible, el razonamiento médico.
Para los empleadores, el mensaje práctico es contundente: una disputa por salarios puede convertirse en una responsabilidad personal mucho mayor que la suma adeudada. Para los trabajadores, el caso muestra que un enfrentamiento físico puede acarrear consecuencias que nadie prevé en el momento, y que probar el vínculo entre un golpe y una enfermedad posterior es ahora central en este tipo de reclamaciones.
Las cifras también enmarcan lo que está en juego. La familia reclamó 1,36 millones de yuanes; el tribunal concedió 840.000. Ma tenía 59 años, cerca de la edad de jubilación, y pasó más de un año en coma, un periodo que probablemente influyó en el cálculo de los daños por costes médicos y lucro cesante.
El contexto más amplio es que los atrasos salariales siguen siendo un punto de fricción recurrente en la economía privada china, especialmente en pequeñas empresas y oficios vinculados a la construcción, y las disputas a menudo se agravan antes de llegar a los tribunales. La mayoría nunca lo hace. Esta sí lo hizo, y la sentencia ahora figura en una base de datos pública para que otros tribunales y abogados puedan citarla.