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El auge de la deuda por la IA impulsa la emisión estadounidense de grado de inversión por encima del récord de 2020

Por la redacción de HotNews3 min de lectura
El auge de la deuda por la IA impulsa la emisión estadounidense de grado de inversión por encima del récord de 2020

Las empresas estadounidenses han tomado prestado este año en el mercado de bonos de grado de inversión más que en cualquier otro año registrado, y el motor es la inteligencia artificial. Según los datos citados en la cobertura financiera china, la emisión alcanzará los 1,76 billones de dólares una vez que se fijen los precios de las operaciones del lunes, superando por poco el récord de 1,75 billones de dólares de 2020, cuando la pandemia llevó a las empresas a buscar liquidez a toda prisa.

La comparación es llamativa. La oleada de endeudamiento de 2020 fue una carrera defensiva, ya que las firmas acumularon liquidez para sobrevivir a los confinamientos. La de 2026 es ofensiva: las empresas emiten deuda a largo plazo para construir centros de datos, comprar chips y alimentar la infraestructura que sustenta los grandes modelos de lenguaje y otros servicios de IA. Muchos analistas esperaban un año récord precisamente porque el gasto en IA se ha vuelto tan elevado.

La magnitud de ese gasto es ya una historia de mercado por sí misma. Citadel Securities, la firma creadora de mercado, sostiene que los inversores han destinado tanto capital a la IA que casi no queda margen para la decepción. Nohshad Shah, responsable de ventas de renta fija para Europa, Oriente Medio y África de la firma, escribió que la reciente venta masiva en las acciones tecnológicas demuestra que los inversores son cada vez más exigentes sobre si los enormes desembolsos en IA acabarán generando suficientes beneficios.

Con tanta parte de la economía y de la bolsa dependiendo del negocio de la IA, escribió Shah, podrían aflorar otros riesgos, dejando al mercado casi sin margen de error. Es una advertencia notable viniendo de una casa de trading y no de un departamento de análisis de renta variable, porque enmarca la IA tanto como una cuestión de crédito como de bolsa. Las empresas que se endeudan para ampliar capacidad tendrán que atender esa deuda tarde o temprano, pase lo que pase con la cotización de los fabricantes de chips y los proveedores de la nube que lideran el auge.

El endeudamiento se ha visto favorecido por una fuerte demanda de bonos corporativos, que ha mantenido condiciones de financiación favorables para los grandes emisores. Los récords de emisión de grado de inversión suelen ser señal de confianza, pero también concentran el riesgo. Si el crecimiento de los ingresos de la IA se frena, las mismas empresas que se apresuraron a vender deuda podrían encontrar más difícil o más caro refinanciarse cuando venzan sus bonos.

Para los inversores globales, el mensaje es que el despliegue de la IA se financia cada vez más con dinero prestado y no solo con capital propio y flujo de caja. Eso convierte al mercado de bonos corporativos en un lugar donde vigilar las primeras señales de tensión. Los diferenciales de los emisores vinculados a la IA, el ritmo de nuevas operaciones en los últimos meses del año y los comentarios de las agencias de calificación mostrarán si los prestamistas siguen tan entusiasmados como hasta ahora.

El récord también importa fuera de Estados Unidos. La deuda estadounidense de grado de inversión es una referencia para el endeudamiento corporativo global, y un cambio en su precio puede propagarse a los mercados de crédito asiáticos y europeos. Por ahora, el apetito parece fuerte. La pregunta es si la rentabilidad de la IA llega con la suficiente rapidez para justificar la deuda asumida para construirla.

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