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Los precios de la joyería de oro caen en China mientras las tiendas afrontan un rompecabezas de márgenes

Por la redacción de HotNews3 min de lecturaHOT
Los precios de la joyería de oro caen en China mientras las tiendas afrontan un rompecabezas de márgenes

El oro ha perdido su brillo para los compradores chinos este otoño. Los precios internacionales del lingote cayeron por debajo de los 4.000 dólares la onza, y el precio minorista de la joyería de oro puro de marca en China siguió el mismo camino, bajando de un máximo cercano a los 1.700 yuanes por gramo a principios de año hasta unos 1.200 yuanes ahora. Las grandes cadenas nacionales —Laomiao, Chow Sang Sang, Chow Tai Fook y Lao Feng Xiang— cotizaban entre 1.196 y 1.206 yuanes por gramo, una caída de unos 100 yuanes en un mes y más de 500 yuanes por debajo del máximo del año.

La caída importa porque la joyería de oro es uno de los mercados de consumo más visibles de China. Las bodas, los cumpleaños y el Año Nuevo Lunar se mueven con regalos de oro, y para muchas familias una pulsera de oro es a la vez adorno y cuenta de ahorro. Cuando el precio se mueve tan rápido, la psicología de los compradores cambia con él. Algunos ven una ganga; otros esperan, previendo que la caída continúe.

Esa vacilación recae directamente sobre las tiendas. Los joyeros ganan dinero de dos formas: una prima de fabricación que se cobra sobre el metal y el margen del inventario comprado a precios antiguos, más altos. Cuando los precios bajan bruscamente, el stock adquirido en el pico vale de repente menos, y descontarlo para atraer de nuevo a los clientes se come la prima. La pregunta que los analistas del comercio minorista chino no dejan de hacerse es cómo siguen ganando las tiendas cuando el metal ya no vende por sí solo.

También hay un problema de mezcla de productos. Los lingotes de oro simple llevan un margen mucho menor que la joyería trabajada —sin diseño, sin artesanía, sin historia de marca—, pero son lo que buscan los compradores cautelosos cuando los precios caen. Si los clientes cambian las pulseras ornamentadas por lingotes sencillos, las tiendas venden metal sin el margen que paga el alquiler y el personal. Los joyeros han respondido impulsando piezas más ligeras y con más diseño y apoyándose en la demanda nupcial, menos sensible al precio porque la compra está atada a una fecha.

Para los consumidores, el cálculo es distinto según la intención. Quien compra joyas para uso diario paga tanto por diseño y servicio como por el oro, así que un precio spot más bajo es sobre todo una buena noticia. Quien compra como inversión debería comparar las condiciones de recompra y las tarifas de fabricación de la joyería con los márgenes más ajustados de lingotes y monedas. La diferencia entre ambos puede absorber buena parte del descuento aparente.

La señal más amplia tiene que ver con la confianza de los hogares chinos. El oro ha sido una de las pocas categorías de consumo en las que el gasto se mantuvo durante un año flojo para el comercio minorista, y una caída sostenida de los precios de la joyería podría o bien reactivar el volumen o bien confirmar que los compradores se están replegando. Mucho depende de si el precio internacional se estabiliza por encima o por debajo de la marca de los 4.000 dólares que los operadores han estado vigilando.

Por ahora las tiendas están en un incómodo punto medio: precios lo bastante bajos para tentar a los compradores, pero aún no lo suficiente para liquidar el stock comprado en la cima. La rapidez con que den salida a ese inventario —y si la demanda de la temporada de bodas llega según lo previsto— decidirá si esto es una corrección saludable o una presión más prolongada sobre el comercio minorista de oro en China.

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