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El maratón de Yantai se convierte en una estampida por el marisco

Por la redacción de HotNews3 min de lectura
El maratón de Yantai se convierte en una estampida por el marisco

El maratón de Yantai, en la provincia de Shandong, debía terminar con una especialidad local: marisco fresco repartido entre los corredores que cruzaran la meta en la costa. En lugar de eso, el ágape posterior a la carrera se convirtió en un todos contra todos. En un vídeo que circula por internet se ve a los corredores apiñados junto a una mesa en el momento en que se servían las vieiras, metiéndolas en bolsas de plástico y empujando hacia delante hasta que una de las mesas cedió bajo la presión. La escena, difundida en primer lugar por el foro deportivo Hupu, provocó críticas inmediatas en las redes sociales chinas, donde los usuarios señalaron que había convertido un gesto de hospitalidad en una pelea por la comida.

El comité organizador del evento defendió en un primer momento su actuación y afirmó en un comunicado que la multitud era imposible de controlar y que la gente se estaba llevando la comida antes incluso de que la olla se retirara del fuego, al parecer sin importarle el calor. Esa respuesta no hizo sino avivar las críticas. Un segundo comunicado, en forma de carta de disculpa, ofreció una explicación más detallada: como el marisco debía prepararse in situ, cada tanda de cocción requería unos 20 minutos, lo que creaba un desajuste entre la velocidad de servicio y la avalancha repentina de corredores que llegaban a la meta. Según el comité, los problemas se concentraron en los momentos de mayor afluencia: un choque entre la llegada masiva de corredores y un ciclo de cocción lento.

Yantai se encuentra en la península de Shandong, una región conocida por sus vieiras, langostinos y pepinos de mar, y los organizadores de la carrera habían presentado el puesto de marisco como una forma de mostrar el sabor local a los miles de corredores visitantes. Los maratones de toda China compiten cada vez más por ofrecer ventajas en la línea de meta, desde fideos locales hasta carnes asadas, mientras las ciudades utilizan las carreras para promocionar el turismo. El episodio de Yantai demuestra el riesgo que supone que un toque local distintivo se enfrente al volumen descomunal de un evento de participación masiva.

El comité afirmó que ha llevado a cabo una revisión completa de la carrera y que mejorará en tres aspectos. En primer lugar, optimizará el servicio de comida añadiendo más tandas de cocción in situ y preparando la comida por turnos escalonados para reducir las esperas. También prometió una mejor gestión de las multitudes en los puestos más concurridos. Los organizadores no precisaron cuántos corredores participaron en la carrera ni cuánto marisco se distribuyó.

El incidente ha tenido eco porque toca una fibra sensible del auge del running en China: las ciudades deseosas de organizar eventos impresionantes a veces pasan por alto la logística que los hace agradables. Un maratón es una prueba de resistencia para los corredores, pero también para los organizadores, cuya reputación puede depender de detalles como la rapidez con que una olla de vieiras llega a la mesa. Por ahora, algunos comentaristas han aceptado la disculpa como un reconocimiento sincero de un fallo de planificación, mientras que otros siguen escépticos ante la idea de que unas cuantas ollas más resuelvan el problema de fondo del control de multitudes en los momentos de mayor afluencia en la meta.

La próxima prueba llegará en el próximo evento de los organizadores, cuando el plan de servicio revisado se enfrente a otra oleada de corredores hambrientos que crucen la meta.

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