🔥 HotNews.pub
ES

Lin Shidong sorprende al número 1 del mundo, Wang Chuqin, en los Juegos Asiáticos de Nagoya

3 min de lectura
Lin Shidong sorprende al número 1 del mundo, Wang Chuqin, en los Juegos Asiáticos de Nagoya

La mayor historia en el pabellón de tenis de mesa de los Juegos Asiáticos de Nagoya el 28 de septiembre no fue una victoria china, sino una sorpresa china. El número 1 del mundo, Wang Chuqin, campeón vigente de los Juegos Asiáticos y uno de los nombres más reconocibles del deporte, fue derrotado 4-0 por su compatriota Lin Shidong en la final individual masculina. El resultado le dio a Lin su tercer oro de los Juegos y dejó a Wang, que había dominado el torneo tres años antes en Hangzhou con cuatro medallas de oro, con tres platas y ningún título en Nagoya.

Las cifras detrás de la final son llamativas. Wang llegó al partido como número 1 del mundo; Lin estaba clasificado octavo. En sus dos enfrentamientos en finales de estos Juegos —el dobles mixto y el individual masculino—, Wang no logró ganar un solo juego, perdiendo 0-8 en juegos a lo largo de los dos partidos. El torneo de Wang también incluyó una derrota por 0-3 ante el japonés Tomokazu Harimoto en la final por equipos masculinos, lo que significa que fue barrido en tres partidos distintos a lo largo de la competición.

Tras la final, Wang fue sincero sobre su forma y su estado mental. Hablando con los periodistas, dijo que el torneo había sido difícil de resumir y que sentía que se había estado “consumiendo” con cada partido en lugar de disfrutar de la competición. Dijo que le había costado encontrar la sensación que alguna vez tuvo en la pista —la sensación de placer y disfrute que solía llegar de forma natural— y que se sentía cansado de una manera que no podía explicar del todo. No culpó a factores externos, diciendo que no quería que sus comentarios se tomaran como excusas.

El exjugador de la selección nacional Cheng Jingqi ofreció una lectura similar en un segmento de comentarios televisivos. Dijo que Wang claramente había dado todo de sí, pero que su energía y su agudeza no estaban en su punto máximo. Wang, señaló, había estado tratando de animarse en cada partido, y ese esfuerzo constante puede dejar a un jugador una fracción lento para reaccionar: un paso por detrás de la pelota, incapaz de concentrarse.

El contraste con Lin difícilmente podría ser más marcado. A sus 21 años, Lin ha pasado este torneo convirtiendo oportunidades en títulos, y su victoria por 4-0 sobre el primer cabeza de serie en la final no fue un resultado aislado, sino la segunda vez que desmantelaba a Wang en una final. La victoria también puso de relieve un detalle táctico inusual de la final por equipos masculinos disputada antes en los Juegos, cuando Lin fue desplegado como tercer jugador de individuales y ganó su único partido, mientras que Wang y su compañero Wen Ruibo cargaban con el peso más pesado.

Para el tenis de mesa chino, el resultado es tanto una advertencia como una tranquilidad. Una derrota por 0-4 del número 1 del mundo contra un compatriota peor clasificado es el tipo de resultado que dominaría los titulares en cualquier otro país, y generó un torrente de reacciones en línea: miles de comentarios aparecieron en las redes sociales de Wang minutos después del pitido final. Pero también demostró la extraordinaria profundidad de la selección masculina china, donde el octavo jugador del mundo puede producir una final impecable. Los dos jugadores posaron juntos con la bandera nacional tras el partido, un recordatorio de que las medallas, del color que fueran, fueron para el mismo equipo.

Wang deja Nagoya con tres platas de tres eventos —equipos masculinos, dobles mixtos e individual masculino— y con preguntas sobre su forma y su motivación que lo seguirán en la próxima temporada internacional. Lin se marcha con tres oros y una victoria contundente. La rivalidad entre ellos, por ahora, tiene un claro líder.