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Messi se despide: 207 partidos, 125 goles y un adiós en Buenos Aires

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Messi se despide: 207 partidos, 125 goles y un adiós en Buenos Aires

Lionel Messi vestirá por última vez la camiseta de Argentina el martes por la mañana, hora de Pekín, cuando la selección reciba a Benín en un amistoso en el Estadio Monumental de Buenos Aires. El partido está anunciado como su despedida internacional, y la Asociación del Fútbol Argentino conmemoró la ocasión con un extenso homenaje titulado “207 partidos, 125 goles: cambió para siempre a la selección argentina”.

Las cifras detrás de ese titular son la historia de una generación. Messi se marcha como el jugador con más internacionalidades y el máximo goleador histórico de Argentina, con 125 goles y 66 asistencias en 207 apariciones. Es el único argentino que ha marcado en cinco Mundiales y en 2022 finalmente levantó el trofeo en Catar, poniendo fin a una espera de 36 años que había ensombrecido a todas las selecciones anteriores a la suya.

Para los lectores globales que quizá lo conozcan solo como un icono del Barcelona o del Inter Miami, la magnitud del récord argentino es fácil de subestimar. Messi debutó con la selección absoluta en 2005 siendo un adolescente y pasó más de veinte años tendiendo un puente entre épocas muy distintas del fútbol argentino, desde el equipo que perdió tres finales importantes consecutivas a mediados de la década de 2010 hasta el grupo que ganó la Copa América de 2021, el Mundial de 2022 y una segunda Copa América en 2024.

Antes del inicio, Messi recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires. El máximo consejo de la universidad votó otorgar su más alta distinción al capitán de la selección, citando su contribución a la sociedad argentina y su posición como, en sus palabras, el mejor futbolista de las últimas décadas. El certificado fue entregado en el Monumental antes del partido contra Benín.

Los títulos honoríficos para deportistas no son inauditos, pero el momento le da a este un peso inusual: llega la misma semana que la despedida, convirtiendo un amistoso rutinario en algo más cercano a una ocasión de Estado para el deporte argentino. Se espera un lleno total, una larga lista de excompañeros en las gradas y una salida ceremonial en algún momento de la segunda parte.

La despedida también reconfigura el equipo que Messi deja atrás. El próximo ciclo competitivo de Argentina se construirá en torno a un núcleo más joven, y el cuerpo técnico ya ha comenzado a rotar a jugadores que crecieron viéndolo a él en lugar de jugando a su lado. Esa transición es la subtrama silenciosa del partido del martes.

En otra parte de una ajetreada semana internacional, India recibió a tres visitantes sudamericanos y salió con un empate 1-1 contra Panamá, una derrota 0-4 ante Brasil y una derrota 1-6 contra Uruguay, aunque el gol de Tapha contra los uruguayos —el primero de India contra ellos desde 1982— puso brevemente en pie al público local. Rusia lideraba 2-1 a Nigeria al descanso en otro amistoso.

Para Argentina, sin embargo, el martes se trata de un jugador que se marcha por última vez. Messi ha dicho que quiere que la noche se sienta como una celebración y no como un funeral, y el homenaje de la AFA apunta en la misma dirección: una carrera medida no solo en trofeos, sino en dos décadas de presentarse. Pase lo que pase contra Benín, los libros de récords ya están cerrados.

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